Fimosis: cuando NO preocuparse

Un tema de consulta frecuente, la fimosis de los pequeños
Fimosis congénita
Un motivo de consulta frecuente en urología pediátrica es el tema de la fimosis y el correcto desarrollo genital de los varoncitos. Los padres acuden preocupados y muchas veces confundidos debido a la abundante información que encuentran en los diferentes medios de comunicación, y que lamentablemente, no siempre es correcta. Es por ello que nos animamos a escribir una líneas al respecto.

La anatomía genital de un niño pequeño está compuesta por la bolsa escrotal, la cual aloja a los testículos, y el pene, generalmente cubierto con una proyección de piel denominada prepucio. Los epidídimos y los conductos deferentes son prácticamente imperceptibles.
Centrándonos en lo que nos compete, la fimosis, podemos decir que al nacer todos los varones tenemos el glande o cabeza del pene, recubierto por el prepucio. Dicho prepucio es de gran utilidad en los primeros años de vida, ya que protegerá el glande (muy sensible a esta edad) y la uretra, de potenciales infecciones e irritaciones, producto del contacto con el jabón, orina y heces; consecuencia directa de la ausencia de control de esfínteres al inicio de la vida. la dermatitis del pañal, también puede afectar el glande, de ahí lo vital de la permanencia del glande cubierto por el prepucio.

Que significa el término fimosis?
Como vimos anteriormente, el prepucio cubre total o parcialmente el glande peniano. En sus primeros meses de vida, el prepucio del niño está adherido a la piel del glande, esta adherencia irá con el tiempo cediendo y permitiendo que el prepucio pueda retraerse, dejando asomar el glande.
Cuando el prepucio no puede retraerse y dejar que se vea el glande en su totalidad, estamos frente a un caso de fimosis.
La fimosis, de nacimiento, normal y necesaria como vimos, se denomina fimosis congénita; y NO DEBE preocupar esta condición a los padres.
Es normal que la piel prepucial no logre descubrir completamente el glande hasta alcanzados los 5 años de vida, y sobre todo NO DEBEMOS FORZAR ESTA EXPOSICION, es decir, no debemos intentar de niguna manera retraer el prepucio a la fuerza, sea esto de manera mecánica o con la ayuda de cremas o unguentos.

Algunos ejemplos para no preocuparnos
Existen muchas formas de presentación de la fimosis congénita, y esta diversidad ofrece un reto al profesional de la salud, ya que el cuadro clínico muchas veces asusta y desespera a los padres; por lo que les dejo algunos ejemplos de cuando NO PREOCUPARSE ante una fimosis.
  1. El prepucio no logra exponer el glande, pero el niño no tiene mayor malestar, no tiene infección urinaria ni de la piel del pene.
  2. El prepucio no logra exponer el glande, pero el niño se toca sus genitales a cada rato; esto es muy frecuente y sólo es muestra de la curiosidad y autoconocimiento que los menores hacen sobre su organismo
  3. El prepucio se hincha algunas veces cuando el niño orina. Una condición que puede ser normal, siempre y cuando no se acompañe de signos de infección de piel, y que debe ser evaluada por el urólogo.
  4. La piel del pene presenta acúmulos de secreción amarilla o blanca. Estos pseudoquistes son acúmulos de detritus celulares, los cuales irán cediendo en el tiempo, y no representan mayor peligro
Recuerden queridos papis, que la fimosis es una condición congénita, de nacimiento, y que antes de manipular la piel de su menor hijo, es mejor acudir ante un especialista calificado.

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