Penis captivus: el pene atrapado dentro de la vagina, mito o realidad?

Una noticia proveniente de Kenya ha dado la vuelta al mundo: el pene de un hombre quedó atrapado en la vagina de la mujer por un período de cuatro horas. Esto es conocido médicamente como Penis captivus (pene cautivo) y trataremos de dilucidar este tema a continuación.
 
Pene cautivo
Hemos recibido abundantes correos al respecto de este mediático tema, no existendo evidencia científica al respecto en la literatura médica.
El pene cautivo (penis captivus) es descrito como la imposibilidad de retirar el órgano copulador (pene) de la vagina de la mujer por causa de contracciones vaginales muy intensas, en algunas ocasiones denominadas vaginismo.
El Penis captivus ocurre en algunos animales como los canes como un mecanismo de perpetuación de la especie y en los cuales existe un bulbo copulador encargado de aumentar el tiempo de la cópula.
No hemos encontrado evidencia de similar mecanismo en los primates, la especie mas relacionada con los humanos.
Ya en la especie humana los casos de pene cautivo han sido descritos en muy contadas oportunidades en la historia, y en todas ellas nunca fueron científicamente documentados.
Los pocos casos hasta la fecha han sido anecdóticos, y generalmente asociados a situaciones religiosas (parejas atrapadas en o cerca de lugares sagrados), crisis de pánico o relaciones extramaritales.
En la Revista Británica de Medicina existe un artículo al respecto, tachándolo de leyenda, y sólo una nota científica al respecto en la misma fuente, sin haber sido corroborada adecuadamente.
El espasmo relacionado al vaginismo que puede ser causal de esta noticia, si bien está médicamente documentado y generalmente está acompañado de gran dolor, impide la cópula y de darse durante esta, el pene reacciona tornándose flácido, lo que facilita su retiro.

En el caso de Kenya, aparentemente se debió a una reacción de pánico. (recordemos que el pánico puede producir priapismo). No existe evidencia de vaginismo y menos aún de penis captivus. 

Hasta la fecha no existe ningún caso debidamente documentado, por lo que sólo estamos frente a leyendas urbanas, mismo que éstas hayan sido televisadas